Sunday, 11 May 2014

Quo vadis, Europa?

Ayer se celebró la final del concurso musical de Eurovisión. Ganó la representante de Austria, un travesti con barba cantando una canción que bien recuerda alguna balada de James Bond.

Como momentos más destacados, los silbidos a las representantes de Rusia cada vez que alguien le concedía algún punto, la actuación de las polacas y la victoria de la representante austriaca con un nombre un tanto excéntrico: Conchita Wurst.

Independientemente de que esto se trata de un concurso musical que compete únicamente a un determinado sector de la población (obviamente, al público un poco más culto musicalmente hablando probablemente haya sólo oído hablar tangencialmente de este concurso), sí puede ser uno de tantos rasgos que definen la sociedad de hoy en día: gusto por la sensación, por lo grotesco, por la falta de estética y por la superficialidad (lo del mensaje de la ganadora no puede ser más extemporáneo: hace 50 años podría tener todo de heroico, rompedor y valiente. Hoy no vale nada). Pero así son los tiempos que nos han tocado vivir. Y me temo que poco se puede hacer contra la corriente de la historia. Puedes nadar contra ella pero no la puedes detener. Puedes alcanzar un islote y sobrevivir en él, pero será una vida de náufrago.

A lo mejor ésto es una exageración y simplemente me estoy volviendo un viejo carcamal y todo esto no es más que la epidermis de un cuerpo mucho más estable. Pero no puedo evitar pensar que todo es la manifestación externa de un continente cuyo declive es imparable. Y las manifestaciones artísticas son sólo la punta del iceberg the ese declive. Esperemos que me equivoque porque con sus luces y sus sombras, Europa y la cultura europa son algo imprescindible en la historia de la humanidad.



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