Friday, 9 May 2014

Sefarad

Es evocador el nombre en hebreo de España. Es palabra aguda, rematada en consonante. Terminación extraña en el idoma español.

Hay un pasaje del libro de Vargas Llosa, Conversaciones en la Catedral, en donde el protagonista se pregunta en qué momento se jodió el Perú. Y yo me pregunto si hubo un momento histórico en el que España se jodió. Incluso me pregunto si alguna vez dejó de estar jodida. Porque al volver la vista atrás en nuestra historia, no se puede decir que que haya habido alguna época de vino y rosas. 

Si analizamos siglo por siglo, no hay época digna de llamarse dorada. Incluso en nuestro siglo de oro artístico, la miseria campaba a sus anchas por nuestro país. Y siendo inclusivos, todos esos cantamañanas que loan los tiempos del califato de Córdoba, las tres culturas lo hacen mas por desconocimiento, por lo exótico que suena y lo bonito que queda decir que en una época pasada todos eran hermanos y había un buen rollito del carajo. Pero excavando un poco uno se da de bruces con la realidad: discriminación fiscal para los no musulmanes, machismo, tribalismo (cómo si no se puede catalogar los harenes, el pago de doncellas cristianas como tributo a los jerifaltes musulmanes). Y quizá lo peor de todo: ese odio racial que tienen los musulmanes (de donde nos llega acaso la expresión de "odio africano") entre sí y que daba lugar a tantas guerras civiles y revueltas palaciegas.Desgraciadamente todo eso se ha transmitido España, no sé si vía genética o cultural.

Varios momentos se me ocurren como aquéllos donde se jodió. Desde la caída de la civilización romana, hasta la caída del reino visigodo, pasando por la expulsión de los judíos. Quizá si tenemos que escojer un momento sea aquél en el que España se erigió en espada de la contrareforma. Y en vez de optar por un Dios un poco más abierto, que loase el trabajo, los negocios, la lectura de la Biblia (ya lo sé, leer sólo la Biblia es un poco limitado pero es mejor que nada y lo importante es que la gente tenía que tener la capacidad de leer y escribir), se optó por un Dios al que había que rendir pleitesía por mediación de la única institución que representaba la fé verdadera. Y así se perdió probablemente el tren. También se me ocurren otros momentos, como el fracaso de la revolución industrial durante el S.XIX, la derrota de los ejércitos napoleónicos. Y por no hablar del desventurado S.XX. Tal vez si no hubiese estallado la guerra civil o si el resultado hubiese sido otro, hubiésemos sido invadidos por las potencias del eje, pero habríamos sido liberados sin lugar a dudas por los americanos.

Y sin embargo esto sólo son ejercicios de imaginación. Porque tal vez si en cada uno de esos momentos históricos otro hubiese sido el sendero que hubiese tomado el país, estaríamos todavía peor. Quién sabe. 

Y ese es el gran enigma de España. Por qué el país es así y cómo se puede convertir en un país más decente.

Sobre el tema de España, no tengo duda de que será asunto recurrent en posteriores blogs.



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