Este nuevo post es más que nada un grito para hacer notar que el blog sigue vivo. Si bien hace casi dos meses que no he escrito nada.
Hay novedades: desde hace casi dos meses tengo un nuevo trabajo. De momento todo va bien, aunque el trabajo no es precisamente excitante. Pero bueno, pongo toda la carne en el asador, que siempre es importante.
La segunda es que ya queda menos para el gran día, es decir, el nacimiento de nuestra tan esperada hija.
De nuevo, al volver la vista atrás, no puedo evitar sentir melancolía. Tanto tiempo lo hemos esperado. Y la espera finalmente ha dado resultado. Hablaré de ello en posteriores soliloquios
Saturday, 16 August 2014
Thursday, 19 June 2014
El Mundial
Escribir sobre fútbol es algo que no me hubiese imaginado que yo habría hecho nunca, pero aquí estoy. El mundial de Brasil recién acaba de comenzar y ya se ha cobrado la primera victima. Quién me hubiese dicho que iba a ser España.
Las primeras memorias que tengo del fúbol quizá sean del mundial del 82, aquél que se celebró en España. Recuerdo la decepción por los resultados, la expectativa por alcanzar la Gloria. Al fin y al cabo, el fútbol era el juego con el que nos entreteníamos los chicos en la calle.
Yo de pequeño era completamente inconsciente, pero ahora puedo entender los anhelos de un país en plena efervescencia, de hambre de libertad después de una etapa oscura de su historia. Era España un país en pañales en el marco de las naciones democráticas. Yo lo recuerdo en Madrid. No sé muy bien por qué estábamos en Madrid, porque hacía ya dos años que nos habíamos trasladado a Galicia y yo ya asistía regularmente a clases. Me imagino que al celebrarse los mundiales en Junio/Julio, yo estaría de vacaciones y mis padres estarían intentando vender el piso de Parla. No recuerdo muy bien si mi padre estaba con nosotros. Hay imágenes que tengo marcadas en la memoria, como el primer partido de Maradona, el polaco Lato, la Victoria de Italia contra Alemania (viajábamos de vuelta a Galicia porque yo recuerdo haberlo visto en un bar de carretera). Italia fue un inesperado vencedor con el que no contábamos.
Recuerdo también las grandes esperanzas que suscitó el siguiente mundial de México en 1986. Estaba yo en 6to de EGB, ya en Burela. Recuerdo el primer partido contra Brasil, el gol no concedido de Michel y sobre todo la épica del partido de España contra Dinamarca, un equipo repleto de grandes figuras como Morten y Jesper Olsen, Laudrup, Elkjaer, Molby y compañía. Y cómo no, la eliminación ante Bélgica en la tanda de penaltis, un hecho que se volvería a repetir una y otra vez durante años venideros.
Del mundial del 90 apenas me quedan recuerdos, pero sí del de Italia. Aquella eliminación ante Italia y cómo no, la mala actuación del equipo en Francia. A pesar del buen equipo que tenían. Luego la injusta eliminación ante Corea, el canto del cisne de Zidane y finalmente la Gloria en Sudáfrica. Lo que nunca pensé que mis ojos verían.
Y así han ido transcurriendo los años. Si los romanos contaban los años desde la fundación de Roma, se diría que yo puedo tener la referencia de los mundiales de fútbol.
Más años vendrán y mas decepciones y sorpresas nos traerán. Y la vida seguirá, con diferente forma.
Las primeras memorias que tengo del fúbol quizá sean del mundial del 82, aquél que se celebró en España. Recuerdo la decepción por los resultados, la expectativa por alcanzar la Gloria. Al fin y al cabo, el fútbol era el juego con el que nos entreteníamos los chicos en la calle.
Yo de pequeño era completamente inconsciente, pero ahora puedo entender los anhelos de un país en plena efervescencia, de hambre de libertad después de una etapa oscura de su historia. Era España un país en pañales en el marco de las naciones democráticas. Yo lo recuerdo en Madrid. No sé muy bien por qué estábamos en Madrid, porque hacía ya dos años que nos habíamos trasladado a Galicia y yo ya asistía regularmente a clases. Me imagino que al celebrarse los mundiales en Junio/Julio, yo estaría de vacaciones y mis padres estarían intentando vender el piso de Parla. No recuerdo muy bien si mi padre estaba con nosotros. Hay imágenes que tengo marcadas en la memoria, como el primer partido de Maradona, el polaco Lato, la Victoria de Italia contra Alemania (viajábamos de vuelta a Galicia porque yo recuerdo haberlo visto en un bar de carretera). Italia fue un inesperado vencedor con el que no contábamos.
Recuerdo también las grandes esperanzas que suscitó el siguiente mundial de México en 1986. Estaba yo en 6to de EGB, ya en Burela. Recuerdo el primer partido contra Brasil, el gol no concedido de Michel y sobre todo la épica del partido de España contra Dinamarca, un equipo repleto de grandes figuras como Morten y Jesper Olsen, Laudrup, Elkjaer, Molby y compañía. Y cómo no, la eliminación ante Bélgica en la tanda de penaltis, un hecho que se volvería a repetir una y otra vez durante años venideros.
Del mundial del 90 apenas me quedan recuerdos, pero sí del de Italia. Aquella eliminación ante Italia y cómo no, la mala actuación del equipo en Francia. A pesar del buen equipo que tenían. Luego la injusta eliminación ante Corea, el canto del cisne de Zidane y finalmente la Gloria en Sudáfrica. Lo que nunca pensé que mis ojos verían.
Y así han ido transcurriendo los años. Si los romanos contaban los años desde la fundación de Roma, se diría que yo puedo tener la referencia de los mundiales de fútbol.
Más años vendrán y mas decepciones y sorpresas nos traerán. Y la vida seguirá, con diferente forma.
Friday, 30 May 2014
Los miedos
Siempre he sido asustadizo. Lo curioso es que cuando era niño lo combinaba con una audicia poco común en la infancia. Pero los miedos tornaron angustias al llegar esa difícil edad de la adolescencia.
Erika está convencida de que todos esos miedos se deben al clima familiar. De hecho yo recuerdo a mis padres hablándome ya de lo difícil que era la vida y lo que habría que luchar para poder alcanzar cierto nivel de bienestar.
La adolescencia la recuerdo como una constante búsqueda de conciliar los deseos sexuales que con gran brío asomaban en mí. Y cómo mis inseguridades lograban eclipsar cualquier deseo de dar un paso.
Recuerdo también cómo siendo un mal estudiante, tenía la angustia de saber estar obrando mal, sobre todo por el daño que les causaba a mis padres. Y a pesar de todo, lograba sacar las asignaturas y así engañarlos, que tal vez creyesen que su hijo iba por el buen camino.
Luego llegó la Universidad. Los miedos se agrandaron todavía más, porque a las preguntas interiores se añadía el fracaso por primera vez de mis resultados académicos.
Más tarde, un camino sin rumbo me llevaba de un trabajo a otro sin aferrarme a ninguno. Como único elemento positivo de esta etapa, conocí a Erika. Y a día de hoy puedo decir que ha compensado todo lo demás.
La aventura de Irlanda me dio bríos, pero tras la negativa en una serie de postulaciones y el fracaso en una de las posiciones, los miedos se multiplicaron. Todavía recuerdo la búsqueda de trabajo durante más de un mes. Cuánta angustia, cuántos pensamientos inútiles derramados.
Y ocho años después, aquí me encuentro. Como dicen en inglés, "back to square one". Y los miedos vuelven a aflorar. Cuando en Agosto nos anunciaron el traslado de nuestros trabajos a Polonia me sonó a música celestial. Habría una buena indemnización, en Irlanda habría oportunidad de encontrar un nuevo trabajo, sobre todo teniendo en cuenta la experiencia acumulada. Y además es cierto que necesitaba un empujón porque me estaba estancando. Pero después de un mes y unas cuantas potulaciones, la cruda realidad muerde con sus fauces y trae como la resaca los restos del naufragio. Y los miedos afloran de nuevo. El miedo
Erika está convencida de que todos esos miedos se deben al clima familiar. De hecho yo recuerdo a mis padres hablándome ya de lo difícil que era la vida y lo que habría que luchar para poder alcanzar cierto nivel de bienestar.
La adolescencia la recuerdo como una constante búsqueda de conciliar los deseos sexuales que con gran brío asomaban en mí. Y cómo mis inseguridades lograban eclipsar cualquier deseo de dar un paso.
Recuerdo también cómo siendo un mal estudiante, tenía la angustia de saber estar obrando mal, sobre todo por el daño que les causaba a mis padres. Y a pesar de todo, lograba sacar las asignaturas y así engañarlos, que tal vez creyesen que su hijo iba por el buen camino.
Luego llegó la Universidad. Los miedos se agrandaron todavía más, porque a las preguntas interiores se añadía el fracaso por primera vez de mis resultados académicos.
Más tarde, un camino sin rumbo me llevaba de un trabajo a otro sin aferrarme a ninguno. Como único elemento positivo de esta etapa, conocí a Erika. Y a día de hoy puedo decir que ha compensado todo lo demás.
La aventura de Irlanda me dio bríos, pero tras la negativa en una serie de postulaciones y el fracaso en una de las posiciones, los miedos se multiplicaron. Todavía recuerdo la búsqueda de trabajo durante más de un mes. Cuánta angustia, cuántos pensamientos inútiles derramados.
Y ocho años después, aquí me encuentro. Como dicen en inglés, "back to square one". Y los miedos vuelven a aflorar. Cuando en Agosto nos anunciaron el traslado de nuestros trabajos a Polonia me sonó a música celestial. Habría una buena indemnización, en Irlanda habría oportunidad de encontrar un nuevo trabajo, sobre todo teniendo en cuenta la experiencia acumulada. Y además es cierto que necesitaba un empujón porque me estaba estancando. Pero después de un mes y unas cuantas potulaciones, la cruda realidad muerde con sus fauces y trae como la resaca los restos del naufragio. Y los miedos afloran de nuevo. El miedo
Friday, 23 May 2014
El final de un libro
Siempre es descorazonador acabar un libro leído como si fuese una experiencia vital. Asi me ha pasado con "Sinuhé, el egipcio". Si bien me ha hecho disfrutar como hace tiempo que un libro no lo hacía, fue triste llegar al final del camino. Sobre todo porque el camino se acababa. Aunque pensándolo bien, tal vez se haya acabado sólo el camino físico, si por ello entendemos que las aventuras de Sinuhé, sus penas y sus perturbaciones, no serán ya contadas. Pero luego está el camino espiritual del libro, ese que nos hace ver a los personajes y situaciones del libro en un determinado momento de nuestras vidas.
Hacía tiempo que no se me escapaban algunas lágrimas. Así fue al día siguiente.
Porque pocas veces me he identificado tanto con un personaje como con Sinuhé. El que es solitario. Solitario hasta cierto punto como lo soy yo. Un poco desubicado en el mundo en el que vive. Aunque tal vez todo el mundo se encuentre de la misma forma que yo.
Toda esta disertación viene a cuento de que el libro me ha fascinado desde la primera a la última página. Y me gustaría recomendar a todo el mundo su lectura para disfrutar al ver a un personaje lleno de humanidad, con una curiosidad infinita por el mundo y sin ningún lastre de prejuicios religiosos, culturales, étnicos o de cualquier otra índolo. Una joya para gozar durante sus aproximadamente 500 páginas.
Hacía tiempo que no se me escapaban algunas lágrimas. Así fue al día siguiente.
Porque pocas veces me he identificado tanto con un personaje como con Sinuhé. El que es solitario. Solitario hasta cierto punto como lo soy yo. Un poco desubicado en el mundo en el que vive. Aunque tal vez todo el mundo se encuentre de la misma forma que yo.
Toda esta disertación viene a cuento de que el libro me ha fascinado desde la primera a la última página. Y me gustaría recomendar a todo el mundo su lectura para disfrutar al ver a un personaje lleno de humanidad, con una curiosidad infinita por el mundo y sin ningún lastre de prejuicios religiosos, culturales, étnicos o de cualquier otra índolo. Una joya para gozar durante sus aproximadamente 500 páginas.
Tuesday, 13 May 2014
Interiores
Hoy por fin he comprado una tarjeta de felicitación para Eri. Con qué poco se conforma y cuánto menos aún soy capaz de darle.
Erika es un torrente de vitalidad. Es probablemente mi antítesis. En los únicos momentos en los que la he visto triste yo he sido, generalmente, la única causa de su aflicción. Incluso cuando yo no he sido esa causa, he sido incapaz de darle apoyo.
Eri es la felicidad hecha persona. No recuerdo un sólo momento en el que haya tenido un mal gesto con nadie.
Es el optimimo en sí. Jamás se hunde y siempre ve lo positivo de la vida. Cuán diferente es a mí en este terreno. Incapaz de sentirse derrotada, siempre se enfrentará a los problemas con la convicción de que serán finalmente resueltos. Ni una brizna de derrotismo, ni una brisa de abandono.
Erika todo me lo da. Y en ocasiones como la presente, me pregunto qué he hecho para merecer su amor.
Erika será el báculo de mi vejez, la linterna que me dará luz en la oscuridad. El agua que colmará mi sed cuando esté sediento y el pan que acudirá a mi boca cuando tenga hambre.
Sólo ella será la manta que me abrigue cuando tenga frío y el pecho que me arrulle cuando esté triste. La voz que acudirá a darme compañía cuando me encuentre solo y la espada que levantará mi mano cuando esté en peligro.
Ojalá pudiera decirle todo el agradecimiento que le tengo, pero no soy precisamente articulado cuando de expresar sentimientos se trata. Pero necesito dejar constancia de ello, aunque sea en este blog.
Gracias Eri, por tu generosidad infinita.
Erika es un torrente de vitalidad. Es probablemente mi antítesis. En los únicos momentos en los que la he visto triste yo he sido, generalmente, la única causa de su aflicción. Incluso cuando yo no he sido esa causa, he sido incapaz de darle apoyo.
Eri es la felicidad hecha persona. No recuerdo un sólo momento en el que haya tenido un mal gesto con nadie.
Es el optimimo en sí. Jamás se hunde y siempre ve lo positivo de la vida. Cuán diferente es a mí en este terreno. Incapaz de sentirse derrotada, siempre se enfrentará a los problemas con la convicción de que serán finalmente resueltos. Ni una brizna de derrotismo, ni una brisa de abandono.
Erika todo me lo da. Y en ocasiones como la presente, me pregunto qué he hecho para merecer su amor.
Erika será el báculo de mi vejez, la linterna que me dará luz en la oscuridad. El agua que colmará mi sed cuando esté sediento y el pan que acudirá a mi boca cuando tenga hambre.
Sólo ella será la manta que me abrigue cuando tenga frío y el pecho que me arrulle cuando esté triste. La voz que acudirá a darme compañía cuando me encuentre solo y la espada que levantará mi mano cuando esté en peligro.
Ojalá pudiera decirle todo el agradecimiento que le tengo, pero no soy precisamente articulado cuando de expresar sentimientos se trata. Pero necesito dejar constancia de ello, aunque sea en este blog.
Gracias Eri, por tu generosidad infinita.
Sunday, 11 May 2014
Quo vadis, Europa?
Ayer se celebró la final del concurso musical de Eurovisión. Ganó la representante de Austria, un travesti con barba cantando una canción que bien recuerda alguna balada de James Bond.
Como momentos más destacados, los silbidos a las representantes de Rusia cada vez que alguien le concedía algún punto, la actuación de las polacas y la victoria de la representante austriaca con un nombre un tanto excéntrico: Conchita Wurst.
Independientemente de que esto se trata de un concurso musical que compete únicamente a un determinado sector de la población (obviamente, al público un poco más culto musicalmente hablando probablemente haya sólo oído hablar tangencialmente de este concurso), sí puede ser uno de tantos rasgos que definen la sociedad de hoy en día: gusto por la sensación, por lo grotesco, por la falta de estética y por la superficialidad (lo del mensaje de la ganadora no puede ser más extemporáneo: hace 50 años podría tener todo de heroico, rompedor y valiente. Hoy no vale nada). Pero así son los tiempos que nos han tocado vivir. Y me temo que poco se puede hacer contra la corriente de la historia. Puedes nadar contra ella pero no la puedes detener. Puedes alcanzar un islote y sobrevivir en él, pero será una vida de náufrago.
A lo mejor ésto es una exageración y simplemente me estoy volviendo un viejo carcamal y todo esto no es más que la epidermis de un cuerpo mucho más estable. Pero no puedo evitar pensar que todo es la manifestación externa de un continente cuyo declive es imparable. Y las manifestaciones artísticas son sólo la punta del iceberg the ese declive. Esperemos que me equivoque porque con sus luces y sus sombras, Europa y la cultura europa son algo imprescindible en la historia de la humanidad.
Como momentos más destacados, los silbidos a las representantes de Rusia cada vez que alguien le concedía algún punto, la actuación de las polacas y la victoria de la representante austriaca con un nombre un tanto excéntrico: Conchita Wurst.
Independientemente de que esto se trata de un concurso musical que compete únicamente a un determinado sector de la población (obviamente, al público un poco más culto musicalmente hablando probablemente haya sólo oído hablar tangencialmente de este concurso), sí puede ser uno de tantos rasgos que definen la sociedad de hoy en día: gusto por la sensación, por lo grotesco, por la falta de estética y por la superficialidad (lo del mensaje de la ganadora no puede ser más extemporáneo: hace 50 años podría tener todo de heroico, rompedor y valiente. Hoy no vale nada). Pero así son los tiempos que nos han tocado vivir. Y me temo que poco se puede hacer contra la corriente de la historia. Puedes nadar contra ella pero no la puedes detener. Puedes alcanzar un islote y sobrevivir en él, pero será una vida de náufrago.
A lo mejor ésto es una exageración y simplemente me estoy volviendo un viejo carcamal y todo esto no es más que la epidermis de un cuerpo mucho más estable. Pero no puedo evitar pensar que todo es la manifestación externa de un continente cuyo declive es imparable. Y las manifestaciones artísticas son sólo la punta del iceberg the ese declive. Esperemos que me equivoque porque con sus luces y sus sombras, Europa y la cultura europa son algo imprescindible en la historia de la humanidad.
Friday, 9 May 2014
Sefarad
Es evocador el nombre en hebreo de España. Es palabra aguda, rematada en consonante. Terminación extraña en el idoma español.
Hay un pasaje del libro de Vargas Llosa, Conversaciones en la Catedral, en donde el protagonista se pregunta en qué momento se jodió el Perú. Y yo me pregunto si hubo un momento histórico en el que España se jodió. Incluso me pregunto si alguna vez dejó de estar jodida. Porque al volver la vista atrás en nuestra historia, no se puede decir que que haya habido alguna época de vino y rosas.
Si analizamos siglo por siglo, no hay época digna de llamarse dorada. Incluso en nuestro siglo de oro artístico, la miseria campaba a sus anchas por nuestro país. Y siendo inclusivos, todos esos cantamañanas que loan los tiempos del califato de Córdoba, las tres culturas lo hacen mas por desconocimiento, por lo exótico que suena y lo bonito que queda decir que en una época pasada todos eran hermanos y había un buen rollito del carajo. Pero excavando un poco uno se da de bruces con la realidad: discriminación fiscal para los no musulmanes, machismo, tribalismo (cómo si no se puede catalogar los harenes, el pago de doncellas cristianas como tributo a los jerifaltes musulmanes). Y quizá lo peor de todo: ese odio racial que tienen los musulmanes (de donde nos llega acaso la expresión de "odio africano") entre sí y que daba lugar a tantas guerras civiles y revueltas palaciegas.Desgraciadamente todo eso se ha transmitido a España, no sé si vía genética o cultural.
Varios momentos se me ocurren como aquéllos donde se jodió. Desde la caída de la civilización romana, hasta la caída del reino visigodo, pasando por la expulsión de los judíos. Quizá si tenemos que escojer un momento sea aquél en el que España se erigió en espada de la contrareforma. Y en vez de optar por un Dios un poco más abierto, que loase el trabajo, los negocios, la lectura de la Biblia (ya lo sé, leer sólo la Biblia es un poco limitado pero es mejor que nada y lo importante es que la gente tenía que tener la capacidad de leer y escribir), se optó por un Dios al que había que rendir pleitesía por mediación de la única institución que representaba la fé verdadera. Y así se perdió probablemente el tren. También se me ocurren otros momentos, como el fracaso de la revolución industrial durante el S.XIX, la derrota de los ejércitos napoleónicos. Y por no hablar del desventurado S.XX. Tal vez si no hubiese estallado la guerra civil o si el resultado hubiese sido otro, hubiésemos sido invadidos por las potencias del eje, pero habríamos sido liberados sin lugar a dudas por los americanos.
Y sin embargo esto sólo son ejercicios de imaginación. Porque tal vez si en cada uno de esos momentos históricos otro hubiese sido el sendero que hubiese tomado el país, estaríamos todavía peor. Quién sabe.
Y ese es el gran enigma de España. Por qué el país es así y cómo se puede convertir en un país más decente.
Sobre el tema de España, no tengo duda de que será asunto recurrent en posteriores blogs.
Hay un pasaje del libro de Vargas Llosa, Conversaciones en la Catedral, en donde el protagonista se pregunta en qué momento se jodió el Perú. Y yo me pregunto si hubo un momento histórico en el que España se jodió. Incluso me pregunto si alguna vez dejó de estar jodida. Porque al volver la vista atrás en nuestra historia, no se puede decir que que haya habido alguna época de vino y rosas.
Si analizamos siglo por siglo, no hay época digna de llamarse dorada. Incluso en nuestro siglo de oro artístico, la miseria campaba a sus anchas por nuestro país. Y siendo inclusivos, todos esos cantamañanas que loan los tiempos del califato de Córdoba, las tres culturas lo hacen mas por desconocimiento, por lo exótico que suena y lo bonito que queda decir que en una época pasada todos eran hermanos y había un buen rollito del carajo. Pero excavando un poco uno se da de bruces con la realidad: discriminación fiscal para los no musulmanes, machismo, tribalismo (cómo si no se puede catalogar los harenes, el pago de doncellas cristianas como tributo a los jerifaltes musulmanes). Y quizá lo peor de todo: ese odio racial que tienen los musulmanes (de donde nos llega acaso la expresión de "odio africano") entre sí y que daba lugar a tantas guerras civiles y revueltas palaciegas.Desgraciadamente todo eso se ha transmitido a España, no sé si vía genética o cultural.
Varios momentos se me ocurren como aquéllos donde se jodió. Desde la caída de la civilización romana, hasta la caída del reino visigodo, pasando por la expulsión de los judíos. Quizá si tenemos que escojer un momento sea aquél en el que España se erigió en espada de la contrareforma. Y en vez de optar por un Dios un poco más abierto, que loase el trabajo, los negocios, la lectura de la Biblia (ya lo sé, leer sólo la Biblia es un poco limitado pero es mejor que nada y lo importante es que la gente tenía que tener la capacidad de leer y escribir), se optó por un Dios al que había que rendir pleitesía por mediación de la única institución que representaba la fé verdadera. Y así se perdió probablemente el tren. También se me ocurren otros momentos, como el fracaso de la revolución industrial durante el S.XIX, la derrota de los ejércitos napoleónicos. Y por no hablar del desventurado S.XX. Tal vez si no hubiese estallado la guerra civil o si el resultado hubiese sido otro, hubiésemos sido invadidos por las potencias del eje, pero habríamos sido liberados sin lugar a dudas por los americanos.
Y sin embargo esto sólo son ejercicios de imaginación. Porque tal vez si en cada uno de esos momentos históricos otro hubiese sido el sendero que hubiese tomado el país, estaríamos todavía peor. Quién sabe.
Y ese es el gran enigma de España. Por qué el país es así y cómo se puede convertir en un país más decente.
Sobre el tema de España, no tengo duda de que será asunto recurrent en posteriores blogs.
Thursday, 8 May 2014
Yo, Sinuhé
"Yo, Sinuhé, hijo de Senmut y de su esposa Kipa, he escrito este libro. No para cantar las alabanzas de los dioses del país de Kemi, porque estoy cansado de los dioses. No para alabar a los faraones, porque estoy cansado de sus actos. Escribo para mí solo. No para halagar a los dioses, no para halagar a los reyes, ni por miedo del porvenir ni por esperanza. Porque durante mi vida he sufrido tantas pruebas y pérdidas que el vano temor no puede atormentarme y cansado estoy de la esperanza en la inmortalidad como lo estoy de los dioses y de los reyes. Es, pues, para mí solo para quien escribo, y sobre este punto creo diferenciarme de todos los escritores pasados o futuros"

Con estas palabras empieza Mika Waltari su maravillosa novela Sinuhé, el egipcio. Novela que leo estos días con el deleite de un niño que juega por primera vez con un juguete nuevo. Y si bien no puedo comprometerme, como escribe Sinuhé, a escribir sólo para mí, al menos en un futuro estos escritos no serán compartidos con nadie. Porque no es la primera vez que intento escribir. Lo hice cuando tenía 10 años, lo volví a intentar sobre los 15, cuando empezaba a descubrir los dolores del deseo carnal. Lo hice de nuevo en mis 20s, pero siempre con una calidad de escritura que yo consideraba que era tan baja que no merecía la pena ser compartida. Asi que no descarto en un futuro, si la cosa no sale mal, compartir todas mis tribulaciones si encuentro a alguien dispuesto a leerlas.

Con estas palabras empieza Mika Waltari su maravillosa novela Sinuhé, el egipcio. Novela que leo estos días con el deleite de un niño que juega por primera vez con un juguete nuevo. Y si bien no puedo comprometerme, como escribe Sinuhé, a escribir sólo para mí, al menos en un futuro estos escritos no serán compartidos con nadie. Porque no es la primera vez que intento escribir. Lo hice cuando tenía 10 años, lo volví a intentar sobre los 15, cuando empezaba a descubrir los dolores del deseo carnal. Lo hice de nuevo en mis 20s, pero siempre con una calidad de escritura que yo consideraba que era tan baja que no merecía la pena ser compartida. Asi que no descarto en un futuro, si la cosa no sale mal, compartir todas mis tribulaciones si encuentro a alguien dispuesto a leerlas.
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